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Antiperiodismo: La reinvención del fotoperiodismo.

El término antifotoperiodismo no marca el final de la etapa del fotoperiodismo. Ni siquiera la contradice. Todo lo contrario. Por lo menos esto es lo que se propone la exposición de 27 autores de diferentes categorías, que tuvo lugar desde el 6 de julio hasta el 10 de octubre del presente año 2010 en el Centre de la Imatge de Barcelona. Simplemente complementa y reenfoca lo que hasta hoy venía siendo un tipo de cobertura informativa.

Si bien el fotoperiodismo se basaba en premisas como estar lo suficientemente cerca, como decía Capa; mostrar imágenes reales, fieles a la verdad para un público anónimo, homogéneo y lejano, el antifotoperiodismo plantea la crítica a estos valores estereotipados. Presenta la posibilidad de ir más allá, y enlazar una pregunta con la siguiente, estableciendo así un contacto entre diferentes temas de una misma índole.

El fotoperiodismo no muere en el instante en el que surge el antifotoperiodismo. Sin embargo, trata de reenfocarse, para ser visto desde una perspectiva mucho más cercana y autocrítica. El fotoperiodista se plantea aquí, qué es lo que hace, cómo lo hace, por qué de esta manera y no de otra. ¿Cuál es el enfoque correcto? ¿No está desfasado ya el propósito de dar pruebas de un hecho a la opinión pública? ¿Se trata de convencer? ¿Probar? ¿Inculpar?

Posiblemente la respuesta a todas estas preguntas sea algo ambigua, pues el fotoperiodismo trata, efectivamente, de hacer todo esto. Pero a la vez debe tratar de hacer lo contrario. Es la objetividad de la imagen una de sus máximas características. Sin embargo, hoy en día y no solo teniendo en cuenta el montaje, la trampa y el engaño van de la mano de la cobertura informativa fotográfica. La imagen no deja de ser un soporte que se asemeja al texto escrito, con el que se pueden expresar los mismos discursos de manera positiva o negativa, dependiendo del enfoque y el tratamiento técnico que se le da. El planteamiento del antifotoperiodismo es pues, el de meditar bien sobre lo que se muestra, y el enfoque que se le dará a un acontecimiento. Mostrar un punto de vista más cercano, personal y humano del acontecimiento en cuestión.

Un ejemplo es el trabajo más antiguo mostrado en la exposición. Paul Fusco, de la agencia Magnum Photos, para Look Magazine, en 1968 cubrió el transporte del féretro de Robert Kennedy desde Nueva York hasta Washington. Sin embargo, en ninguna de las dos mil diapositivas aparece dicho féretro. Simplemente se centró en la multitud que decía adiós al presidente desde ambos lados del tren.

El encargado de la exposición, Carles Guerra, defiende que no se trata de romper con el fotoperiodismo tradicional, aunque afirma que es la “niña protegida de los medios de comunicación”. Se trata de autocriticar esta práctica, que hasta ahora no tuvo oportunidad de criticarse. Porque, “¿quién criticará al que con buena fe perdió la vida por hacer una imagen?”

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